El culebrón
Del poemario «Por los eneros sórdidos», Ediciones La Mirada, 2021.
«Es un relato que no relata nada, pero
por eso mismo resulta que relata algo.»
Lorenzo García Vega
el culebrón ronda pero no entra al cuadro hacia el horizonte nos parece ver una silla por primigenias algas acosada sin duda otra de las diabólicas tramas de los ganchitos los ganchitos en la ferretería se esconden por eso vemos casi siempre vacía esta sección de anaqueles acuden a la astucia de sembrar sillas que luego se dispersen por las orillas vi en cierta ocasión una postal donde se mostraba una de esas playas preñada por los ganchitos todo este asunto se torna preocupante si la semiótica nos rodea con esa manera de sentarse alardeando su cintura el alga posee su gran lucidez y no se preocupa del que observa ni de cinturas de repetidos diapasones las sillas no imaginaban esa frescura del alga su visitación nocturna mientras halagaban al espejo amoratado por la playa aparecen liebres que no se inmiscuyen o no sucumben a la sombra que proyecta el de estoica rectitud el culebrón va y se esconde deja abierto el espacio por donde germinan o no las sin agobio el alga cree estar en su mejor momento libre de la pasión libre del espejo amoratado una de las liebres introduce ahora su nariz el culebrón observa sin querer salir de la sombra la liebre insiste por fin entra en el cuadro avanza lamiendo la dulce nuca facilona la parsimonia de su melodrama ensimismado al mismo tiempo que embellece aturde

